Haz un mantenimiento de la caldera periódicamente. Reducirás gastos y evitarás peligros

 

Mantenimiento de la caldera periódicamente:  Durante Estos meses de invierno es cuando todos hacemos un mayor uso de las calefacciones en casa. Y es justo antes de la llegada del frío cuando la instalación tiene que estar lista y revisada.

En muchos hogares no se presta demasiada atención a los problemas que pueden presentar sus calderas y desconocen los peligros que pueden derivarse. Para garantizar un correcto funcionamiento es básico realizar un mantenimiento de la caldera periódicamente. Si tu calefacción lleva tiempo sin pasar una revisión, todavía estás a tiempo antes de que las temperaturas sean más gélidas.

Se recomienda que una vez al año, hacia finales de verano, principios del otoño, un profesional visite tu domicilio y realice una revisión para valorar que tu caldera está en perfectas condiciones. En este caso, lo más práctico para evitar despistes es contratar un servicio de mantenimiento con el proveedor o fabricante que ha efectuado la instalación. Él dictaminará en qué estado se encuentra todo y garantizará por escrito el perfecto rendimiento.

Aunque a primera vista puedas pensar que es un desembolso de dinero, lo cierto es que un mantenimiento adecuado te puede ahorrar una suma importante de euros en tu factura mensual del agua. ¿Por qué? Porque te asegurarás de que tu caldera produce agua caliente de manera eficiente.

Pero si todavía tienes dudas, aquí tienes otro argumento. Cuando una caldera empieza a tener problemas, arreglarla puede ser complicado y, en ocasiones, lento. Primero deberás contactar con el servicio técnico y después asegurarte de que tienen las piezas adecuadas para su reparación. Si ya tienes un servicio de mantenimiento contratado que visita anualmente tu domicilio estarás reduciendo las posibilidades de que surjan problemas imprevistos y, por tanto, disminuirás también el riesgo de que tu bolsillo sufra. Además hay contratos de mantenimiento que ofrecen una cantidad de horas al año de reparación de forma totalmente gratuita e incluso piezas determinadas.

Y por último y no menos importante es que no correrás peligro alguno y dispondrás de una caldera y una instalación totalmente seguras para ti y los tuyos. Quizás desconozcas que una ligera fuga en la caldera puede acabar en fatalidad. El monóxido de carbono no huele y para los habitantes de una casa, en la mayoría de los casos, es difícil de detectar. Pero si te expones durante un tiempo prolongado a este gas corres el peligro de sufrir serios problemas como daños cerebrales.

De todo lo expuesto seguro que sacarás una conclusión positiva. Haz un mantenimiento de la caldera de tu casa y si ya lo has realizado, continúa haciéndolo.

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